Alcances de los derechos de los delegados sindicales

Por el Dr. Alejandro Losito - Abogado asociado de ASB Abogados

Una reciente sentencia  (7/08/2020) dictada en un pleito en el que intervenimos como defensores desde ASB Abogados (“BAZAN CARLOS EDUARDO C/ NESTLE ARGENTINA S.A. Y OTRO S/ DESPIDO”), establece algunos criterios especiales que hacen al alcance de los derechos de los delegados sindicales.

En el caso, el trabajador denunció que se desempeñó durante largos años como delegado gremial (camioneros) y que si bien percibió su salario lo fue sin los adicionales previsto en el CCT 40/89.  El trabajador, por tanto, inició su reclamo epistolar persiguiendo principalmente el pago de los adicionales previstos en los arts. 3.61., 4.4.1., 4.1.8, 4.1.14 y 4.2.3. del CCT 40/89 (entrega de ropa de trabajo, pernoctada por encontrarse fuera de su residencia, control de operaciones de descarga y horas extraordinarias por kilometraje recorrido), y generó un despido indirecto, reclamando las diferencias salariales, indemnizaciones por despido y la indemnización agravada por su carácter de delegado gremial en función de los arts. 48 y 52 de la ley 23.551.

 

La sentencia, a tenor de las defensas invocadas,  rechazó en lo principal el reclamo del actor, desestimó la pretensión indemnizatoria, las diferencias salariales y la indemnización agravada, afirmando: “Aún cuando pudiera considerarse acreditado que al actor no se le liquidaban los adicionales establecidos en el CCT 40/89 relacionados con la tarea de chofer (…) el hecho de la falta de prestación de tareas de su parte (…) para la demandada al momento de formular los mismos (…) impide valorarlo como impeditivo de la continuidad de la relación laboral” (el subrayado nos pertenece).-

 

En efecto el juez sostuvo en su fallo que si bien el deber de ocupación recae sobre el empleador “dicha obligación cede cuando existen motivos fundados que impiden la satisfacción de tal deber, como sucede en el caso, que el actor se desempeñaba en calidad de delegado gremial y se encontraba eximido de la prestación efectiva de sus tareas”. Y concluye: “En consecuencia, frente a la falta de acreditación de la realización de las tareas como chofer (…) al accionante no le correspondía percibir los adicionales de convenio que se encuentran estrechamente ligados al desempeño en función de ese carácter (…). En definitiva, no existía obligación de parte del empleador de abonarlos por cuanto carecían de una causa que justifique el desplazamiento patrimonial que implica el pago que se pretendía” (el resaltado me pertenece).-

 

De tal modo que rechazó el despido indirecto, por considerar que no hay injuria donde no existen situaciones concretas derivadas del ambiente de trabajo o de las relaciones que allí se traban, pues estas situaciones concretas relacionadas con el contexto laboral “han de ser la exacta medida de la gravedad del hecho”. 

 

Particularmente en este caso, la parte actora incorporó como injuria la (supuesta) falta  de pago, al conjunto de los trabajadores, de un acuerdo colectivo , es decir planteó como injuria personal el aparente rechazo a un reclamo de “raíz colectiva” que formuló en su función de delegado sindical. Esta generalización, propia del reclamo colectivo, es lo que desvirtúa el concepto de injuria laboral que impide la continuidad del vínculo laboral, que por su naturaleza es personalísima y exige suficiente claridad (art. 242 y 243 LCT).-

 

El fallo comentado, ratifica el principio de igualdad ante la ley al rechazar toda prerrogativa, fueros personales o títulos que coloquen a una persona cualitativamente por encima de otra (arts. 14 bis y 16 de la Constitución Nacional).-

 

No caben dudas que el delegado sindical es un trabajador sujeto a la dirección y a las órdenes de trabajo del empleador y que debe, al igual que el resto, su prestación laboral, pues la ley es clara cuando afirma que su función sindical la ejerce durante el crédito de horas pactadas con el empleador o previstas en el CCT aplicable (art. 44 inc. c) ley 23.551).-

Su cargo no lo ubica en una posición privilegiada respecto a los otros trabajadores, no hay per se un eximente de su debito laboral, sino que la ley lo único que prevé es la protección especial para garantizar estabilidad en su puesto de trabajo en función de su mayor exposición como representante de los trabajadores.

 

Lo importante de este fallo, que celebramos, atiende un aspecto importante de la relación con los delegados sindicales: la condición para que el delegado gremial perciba su salario al igual que el resto de los empleados es la de prestación de sus tareas a favor del empleador y, a todo evento, ejercer su mandato gremial en el marco de la ley; mientras que si su función es exclusivamente la sindical entonces su estructura salarial se podría ver modificada sin que esto implique una injuria y menos una de tal magnitud que justifique el rompimiento del vínculo laboral.-

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