Asambleas Virtuales en Sociedades. Violación a la intimidad. Recomendación

Por el Dr. Alejandro C. Lareo – Socio ASB Abogados

La pandemia global del coronavirus (COVID 19) afectó decididamente la vida cotidiana, de las personas humanas y de las empresas en todo el Mundo.

INTRODUCCION

Momentáneamente, y solo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para las personas jurídicas se ve modificada la forma de realizar las reuniones de sus órganos deliberativos. Cabe aclarar que, cuando hablo de “personas jurídicas” me refiero en especial a las que me interesan en Argentina, a saber: las SA, SRL y Asociaciones Civiles.

Concretamente y durante la pandemia, se permite que éstas puedan realizar reuniones, tanto de directorio como asambleas, de forma remota, sin haber estado previsto en sus estatutos sociales. Esta posibilidad garantizó que tanto socios y administradores participen en las decisiones y  reciban información pertinente para que las sociedades sigan funcionando correctamente.

 

Aquí abriré un paréntesis, para referirme solo en este párrafo a las Asociaciones Civiles, que siendo Sociedades, no lo son con fines Comerciales y si para el bien común. Y más específicamente me refiero a los clubes y Federaciones, que son mi debilidad, no  sólo profesional, sino también afectiva. En estos casos, la Comisión Directiva de un Club o Federación puede asimilarse a un Directorio Plural Colegiado,  y es esencialmente un órgano deliberativo por el cual pasan las mayores decisiones de carácter general y diario. Dependerá de su buen desempeño, el éxito o no de la persona jurídica.

 

El legislador, con buen tino, pensó en que la administración y gobierno de este tipo de Asociaciones, debe ser colegiado, ya que con mayor cantidad de opiniones se puede llegar a una mejor decisión, estimulando el debate y búsqueda de consensos. Esto es así porque, a diferencia, por ejemplo, del Estado, no existen  contrapesos naturales como el Poder Judicial, Poder Ejecutivo y Poder Legislativo que se auditan recíprocamente.

 

Recuerden que aquí la comisión directiva se reúne habitualmente, y la asamblea obligatoriamente, solo una vez por año, salvo casos extraordinarios que son esporádicos.

 

 

DETALLES NORMATIVOS 

 

Realizada esta primera introducción sobre Asambleas en la época del COVID 19, y que ya fuera materia de un artículo anterior del Estudio, les recuerdo que esta regulación fue abordada por el nuevo Código Civil y Comercial, la ley 19.550. y en CABA por la IGJ en  la novel Resolución Gral. post pandemia 11/2020. En estas normativas, que repito y aclaro, se dispone sobre la utilización de mecanismos para la realización de las reuniones societarias a distancia. Además, a los efectos de esta nota, resalto solo algunos aspectos más significativos que se deben cumplir como: que se utilicen medios que permitan la comunicación entre las personas asistentes, que este garantizado el libre acceso de los legalmente habilitados (que serán los mismos que estaban habilitados a las reuniones presenciales antes de la Pandemia), la posibilidad de que las plataformas en simultáneo tengan audio y video, que sean grabadas en soporte digital y que luego sean transcriptas en los libros sociales. Por supuesto existen más requisitos de forma, pero como dije a los efectos de este trabajo, solo menciono los más importantes.

 

Aclaro un tema no menor, en caso de realizar reuniones presenciales durante el COVID, en las sedes correspondientes, el hecho de no usar este método remoto, podría constituir un delito penal, pudiendo ser anulables las decisiones allí resueltas. Por lo tanto, la única forma de mantener reuniones societarias legalmente constituidas, es la expuesta en la normativa 11/20 y concordantes.

 

 

FUERTE RECOMENDACIÓN

 

Visto lo hasta aquí expuesto, no puedo más que alegrarme por el “aggiornamiento” de estas reuniones en la era tecnológica. Sin embargo, creo que a esta nueva medida le faltó un componente que proteja a las Sociedades de futuros reclamos. Este componente es la autorización de los diversos, posibles e hipotéticos participantes de usar la imagen y grabaciones de las reuniones para su posterior uso y desgrabación. Y este es el punto al que quería llegar: la necesidad de contar, en el estatuto o por separado, con la autorización de cada posible participante. Cada Persona Jurídica deberá evaluar el alcance del contenido de esa autorización. No es lo mismo, autorizar el uso para desgrabar y servir de soporte de veracidad de lo que luego sea volcado en libros, o autorizar su uso incluso para otros fines, por ejemplo, como prueba documental en juicios laborales, daños o u otros.

 

 

Y POR QUE ESTA RECOMENDACIÓN? ANTECEDENTES 

 

Para contestar este interrogante debemos centrar la atención en el posible impacto de esta nueva forma de reuniones, en los derechos superiores como el derecho a la intimidad y a la protección de datos personales, entre otros. Digo esto, ya que como fuera comentado anteriormente, las reuniones digitales, DEBEN ser grabadas en soporte digital y es posible que  no todos estén de acuerdo con que su imagen o relato pueda ser conocido sin autorización. La pandemia nos dejó ejemplos de situaciones en las que  algunas personas pudieron quedar expuestas, tal vez involuntariamente, como por ejemplo, personas levantándose de su asiento durante una reunión y encontrándose exhibidas en toda su desnudez sin percatarse de que están siendo filmados y grabados por la plataforma utilizada en la reunión virtual. O el cruce de personas detrás de cámara que no quieren o no pueden ser vistas, etc, y todo ello, sin consentimiento.

 

Quiero recordarles que este problema tecnológico no es de ahora. El avance de la tecnología esta relacionado, como dije, con el derecho a la intimidad, una de cuyas tantas proyecciones consiste en preservar la confidencialidad, la privacidad, la verdad y la reserva de bienes personales como el honor, la dignidad o la información sensible como, por ejemplo, la orientación sexual, ideológica, étnica, religión y enfermedades. Todas estas pueden quedar reflejadas en una discusión hasta ahora in house, y de las que casi nunca quedaban asentadas en libros.

 

Solo para que tengan en cuenta, en la reforma de la Constitución Nacional de 1994, se instituyó un remedio jurisdiccional que se denomina Habeas Data, que luego se completó con la ley 25.326 de Protección de datos Personales. Estos son datos que por ahora solo quedan como información adicional de este trabajo, y según lo que entiendo, las Personas Jurídicas a las que nos referimos,  no están alcanzadas por esta necesidad de inscripción y resguardo creada por la ley de Datos Personales. Por lo tanto, no estarían obligadas, al hacer uso de esta herramienta “virtual” para sus reuniones, a realizar ningún registro gubernamental. Esto es así, por que no se valen de un banco de datos destinados a dar información (arts 1, 3, 21 y 24 de la referida ley).   

 

 

CONCLUSIÓN

 

Como ya dije,  mi postura sobre este cambio, por ahora temporal, es de jubilo. Quizás con la incorporación definitiva de estos instrumentos tecnológicos, entre otras, habrá ventajas como que las transcripciones de libros serán ricos en veracidad y no “cliches” ante datados. Los disidentes de opinión y votos, tendrán su natural desavenencia, en soporte documental para una hipotética defensa. Asimismo, y mirando a la Argentina Post pandemia, me animo a sugerir a los Sociedades a realizar lo siguiente:

 

  • Sociedades a constituirse: incorporar el posible uso de estas tecnologías u otras que las reemplacen para las reuniones de administración y Asambleas. Reglamentar estatutariamente su uso y asentar la autorización expresa de los participantes como requisito para  formar parte de la Sociedad o de sus órganos de Gobierno.
     

  • Sociedades ya constituidas que no contengan en sus estatutos la posibilidad de reuniones virtuales: realizar una reforma de estatuto que incorpore el posible uso de estas tecnologías u otras que la reemplacen para las reuniones de administración y Asambleas. Reglamentar estatutariamente su uso y asentar la autorización expresa de los participantes como requisito para  formar parte de la Sociedad o de sus órganos de Gobierno.
     

  • Para cualquier Asamblea que se realice en tiempo de Covid, y bajo esta modalidad, disponer antes de la reunión, de un documento con la autorización y consentimiento para permitir la grabación de las reuniones y su posterior uso.

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