La ciberviolencia y las trampas del amor

Por la Dra. Guadalupe Del Pilar Guerrero, socia de ASB Abogados

“Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”

Sigmund Freud

 

Esta gran frase del padre del Psicoanálisis, si hoy la trasladamos a nuestra actualidad, podríamos decir que uno es dueño de que lo que no difunde, y esclavo de lo que muestra, publica, expone, sube a la nube: redes sociales y las mil maneras más de interactuar con los otros.

 

A raíz del reciente fallo, en donde se ordena al autor  -de filmar a una mujer sin su consentimiento manteniendo relaciones sexuales- de destruir dicho material, pagar una multa pecuniaria, y concurrir a un curso sobre violencia de género,  surgieron muchas preguntas,  y temas de trasfondo que claramente hacen a la cuestión y que la Juez Dra. Mariana Fortuna  con gran criterio encuadró al mismo en un tema de perspectiva de género.-

 

Porque las mujeres adultas, maduras, jóvenes, o muy jóvenes, profesionales exitosas, o no tanto, amas de casa, estudiantes, empleadas, madres, mujeres casadas, solteras, divorciadas, y las mil versiones más, todas, en algún momento enviaron alguna foto, imagen, video, o aceptaron realizar la misma sin estar del todo convencida, o lo hicieron a pedido de…

 

Y la respuesta es siempre la misma: el AMOR en todas sus expresiones, en todas sus versiones, porque cuando la pregunta se vuelve incómoda, la respuesta difícil, lo que surge es el amor. El amor no correspondido, el amor hiriente, el despecho, la venganza, el chantaje, pero en todo, está el dolor del rechazo y también del desamor. Están presentes la subordinación, el sometimiento, la entrega, la necesidad de aprobación y seguro muchos sentimientos más, todos mezclados, y a veces hasta no percibidos conscientemente.  De esto habla la violencia SIMBÓLICA, la violencia MEDIÁTICA: no te tengo, pero eso que me quedó de vos, lo expongo y te lastimo, porque todavía puedo, porque si tengo esto tuyo, lo muestro, y así te controlo, así y aún, como sea, te domino.

 

En estas circunstancia que nos toca vivir, y con esta modernidad, espontaneidad con las nuevas Tecnologías de la Comunicación e Información (TIC),  a todas nos equipara: poderosas, maduras, jóvenes o no, el amor y la falta de él, no distingue raza, color o estado social frente al otro y su sometimiento, su dolor. Nos iguala frente a la vulnerabilidad en que nos encontramos cuando la amenaza latente o cierta de difundir una foto, un video o un mensaje absolutamente privado e íntimo no solo nos afecta en nuestra integridad sino que nos vulnera y expone y de manera exponencial frente a nuestros  afectos, círculo social, laboral, causando un grave perjuicio en nuestra imagen, porque aún hoy existen muchos modelos estereotipados que discriminan a la mujer en su esfera social y laboral, incluso causando a la fecha despidos, divorcios etc.

 

De esto también se trata este gran fallo de Fortuna, porque no solo nos dejó expedita la acción civil para reclamar legítimamente la acción por daños y perjuicios, por toda la angustia que a nuestra cliente le tocó vivir, y el desasosiego de todo el tiempo en que no supo qué pasaría con su material, y si el mismo sería reproducido o no,  si ella podía recuperar “su intimidad” y sentirse de nuevo libre de circular por donde ella quisiera, sin pensar  si su video fue reproducido por tal o cual persona, sino que también dejó la puerta abierta para la sanción penal, que por su incumplimiento a la manda judicial puede acarrear. Pero hay más aún, porque es tan importante que no solo se destruya el video sin consentimiento tomado a la victima, que sí estaba en una relación de pareja, con un vínculo incipiente, pero de entrega y afecto, que por tal motivo lo envió  al demandado a que realice un curso sobre violencia contra las mujeres.

 

Y esto también es lo magnífico de la resolución, porque lo que la magistrada busca, que se internalice en concreto, es que el “otro” de la relación, es decir ella, es tan sujeto de derechos como él, y que jamás podría haber pensado siquiera en armar una escena de semejante intimidad, filmarla y guardarla, sin siquiera contar con la aprobación de la otra protagonista absoluta de la escena. Esto describe al autor material del hecho, claramente como un ser violento que no “registró” nunca que a su lado había otra individualidad, persona, con exactamente los mismos derechos que él, ni uno más, y por supuesto ni uno menos, y que las mujeres, no están para satisfacer sus bajos instintos, cuando claramente fue erradicado todo trato que fuera discriminatorio contra las mujeres y hoy constituye una violación a los derechos humanos, constituye una real ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres.

 

La trascendencia del mismo no solo se limita a esta Joven, que fue muy valiente y persistió en su anhelo de justicia, y cuando muchos le cerraron las puertas, nosotros confiamos en ella y vimos no solo la flagrante vulneración que debió atravesar, sino que lo tomamos como un importante desafío que hará que a partir de ahora, todas podamos al menos, presentarnos ante la Justicia y peticionar, que nunca más se avasalle de manera sistemática mi derecho a decir No. Mi derecho a reclamar por mi intimidad, mi derecho que nadie me extorsione o amenace, de cualquier forma cibernética o no, cuando una relación se termina.

© 2020 Sitio creado por Barzza