El deber de seguridad del empleador a propósito de su materialización en el ambiente de trabajo

Una situación de “violencia laboral, conducta persecutoria, discriminatoria, abusiva e injuriosa” que habría sido perpetrada contra la actora por un empleado jerárquico de la empresa empleadora

REF: “S., E. G. c/ C. S.A. y otro s/juicio sumarísimo”, de fecha 04/09/2019, Sala X de la CNAT.

El deber de no dañar o de no causar perjuicio a otro es un principio necesario constituyente de la vida pacífica, ordenada y social, y como tal, fundacional de un Estado de derecho; este deber es exigible a todos los miembros de la comunidad, en cualquier ámbito, y su trasgresión exige la reparación integral y adecuada del daño. En nuestra materia, este deber general de no dañar se inscribe como una obligación propia y específica del contrato de trabajo que viene a cumplir el derecho constitucional del trabajador a tener asegurado “condiciones dignas” de labor, también receptados en diversos instrumentos de derecho internacional de igual rango.


Así la ley especial de contrato de trabajo regula este instituto en el art. 75 bajo la denominación de “deber” – término incluso que se vincula más a una acepción moral  - y tiene la particularidad que el empleador es un sujeto obligado por sí pero, además, un agente de autoridad cuya función es la de hacer “observar” el cumplimiento de este deber, pero no como un mero espectador o auditor sino como un sujeto calificado con facultad para adoptar las “medidas” que “sean necesarias para tutelar la integridad psicofísica y la dignidad de los trabajadores”; es decir, sobre él recae la obligación de cumplir con este deber pero además de llevar adelante las acciones tendientes a que todos los componentes de la empresa, del establecimiento, de la actividad propia y específica también lo hagan bajo su autoridad. El empleador entonces es un sujeto dotado de la facultad de hacer cumplir, de respetar y de sancionar la trasgresión. El deber de seguridad se conecta así con la facultad ordenadora del trabajo y disciplinaria del empleador.


En el caso que comentamos, los hechos se vincularon con una situación de “violencia laboral, conducta persecutoria, discriminatoria, abusiva e injuriosa” que habría sido perpetrada contra la actora por un empleado jerárquico de la empresa empleadora y en función de ello recurrió a la jurisdicción para lograr: 1) una medida preventiva de prohibición de acercamiento contra la persona humana demandada; 2) la condena de cese de actitudes violentas por parte de la persona humana demandada; 3) la condena al empleador a tomar medidas efectivas a fin de garantizar la seguridad de la actora en su puesto de trabajo y 4) la condena solidaria de los demandados a reparar el daño moral sufrido por la reclamante. El juez de primera instancia receptó íntegramente la pretensión de la actora y mandó: 1) a los codemandados a reparar el daño moral; 2) a la persona humana la prohibición de acercamiento “evitando la concurrencia al lugar de trabajo en los días y horarios en que la [trabajadora] presta servicios en el establecimiento del empleador y además cesar en todo acto de perturbación o intimidación que directa o indirectamente realice hacia [la actora]; 3) al empleador que arbitre “los medios necesarios para restablecer la armonía que debe primar en todo ambiente de trabajo, preservando la integridad y dignidad de la trabajadora) garantizando su seguridad, haciendo cesar toda situación de violencia, evitando su repetición” con fundamento en el art. 26 de la ley 26.485. 


La Sala X de la CNAT, decidió por mayoría confirmar parcialmente la resolución en lo que respecta a los puntos 2 y 3 de los expresados anteriormente mientras que revocó íntegramente el deber de reparar el daño. El fallo minoritario directamente resolvió el rechazo de la demanda íntegramente.


En ese sentido, el juez que votó en minoría se hizo eco de las graves inconsistencias indiciarias que contenía el relato de los hechos y su falta de correlación con lo expresado por los testigos aportados. En otras palabras el fundamento del rechazo de la acción se debió a la orfandad probatoria.


Los jueces que votaron en mayoría, coincidieron con revocar la condena de indemnización del daño moral, sin embargo, propiciaron mantener los demás tramos de la sentencia condenatoria. Ello por cuanto entendieron que el deber de seguridad no constituía únicamente en una obligación de “dar individual” sino de “hacer un determinado contexto” como es el “ambiente de trabajo”¸ y de allí que los hechos aportados y la prueba reunida habían demostrado “la falta de armonía” en ese ambiente de trabajo que se conectaban con situaciones pasibles de afectar la integridad de la actora y que debía cesar. De ese modo condenaron al empleador, en forma adicional, a presentar un protocolo que contemple las medidas a adoptarse para garantizar a la actora su derecho a un “ambiente laboral libre de las perturbaciones en examen”.


Dejando de lado las cuestiones técnicas que pueden ser rebatidas en un contexto donde se dicta una medida preventiva sin establecer el plazo de duración (art. 27 de la ley 26.485) y se condena al empleador al armado de un protocolo cuyo sujeto de protección especial es la actora, en un contexto donde los jueces expresamente determinaron que no hay daño probado, queremos rescatar la importancia que tiene la actuación oportuna, eficaz y razonable, ya sea en el marco de la prevención como en el marco de la decisión,  en hechos que eventualmente conlleven la vulneración del deber de seguridad.


Es fundamental comprender que el empleador es el sujeto preponderante que jamás quedará excluido de las consecuencias frente a esta trasgresión, a menos que demuestre un elemento contundente que desvíe el factor de atribución, y por ello no puede presentarse como un sujeto ajeno a la situación o ubicarse en una posición de mero desconocimiento o relevarse de responsabilidad con la imputación del hecho a un empleado o mediante la oposición de una defensa que meramente niega el hecho, sino que necesariamente debe intervenir activamente.


Frente a una situación de esta magnitud quedamos a disposición para brindar el asesoramiento adecuado al caso.

© 2020 Sitio creado por Barzza