Nuevo fallo de reinstalación para un trabajador despedido con “causa”

Siguiendo con la misma línea que en la Ciudad de Buenos Aires, con fecha 28 de abril del corriente, la Justicia de la Ciudad de Posadas emitió fallo en los autos caratulados “Expte. Nº 36894/2020 ESPINOZA JOSE ALFREDO C/ TM SA S/ Autosatisfactivas”.

 

En el mismo, el Juez declaró la nulidad del despido dispuesto por la empresa empleadora TM S.A. y ordenó la reinstalación del trabajador a su puesto de trabajo en las mismas condiciones en las que se encontraba al día 21 de abril, debiendo además, abonarse los salarios caídos correspondientes a los días transcurridos a partir de la fecha mencionada, bajo apercibimiento de aplicar astreintes a razón de $ 2000 por cada día de demora en dar cumplimiento.

En esta causa, el Sr. José Alfredo Espinoza inicia demanda en contra de su ex empleadora “TM S.A.”, requiriendo que se declare la nulidad del despido dispuesto por la accionada, el cual había vulnerado la prohibición impuesta mediante DNU 329/2020 dictado en el marco de la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social que aqueja a nuestra sociedad, situación ésta que se vio ampliamente agravada con la pandemia COVID-19.

 

Afirmó, que se desempeñaba como experto en servicios mecánicos, habiendo ingresado a la empresa el día 15/12/2011 y hasta el día 12/4/2020, cuando comenzó a gozar de sus vacaciones pendientes del año 2019, las que se extenderían hasta el 27/4/2020. Espinoza relata que el período de descanso anual fue comunicado por la empleadora el 18/10/2019 (antes de que se declare el aislamiento social, preventivo y obligatorio acorde al Decreto N° 297/20).

 

En fecha 21/4/2020 -encontrándose aún vigente el plazo de goce de vacaciones- recibió carta documento por parte de la patronal en la cual se comunicaba su desvinculación invocando una supuesta “justa causa”, por lo que el actor procedió a rechazar la misiva, sosteniendo que la patronal ya había despedido por idénticas causas a DIECIOCHO compañeros de trabajo, por lo que era clara la mala fe de la demandada, resaltando además el obrar contrario a lo prescripto en el Decreto 329/20, y contrario a los principios de solidaridad y la conducta empresarial responsable en tiempos de Covid 19 requeridas por la OIT.

 

A su vez, denunció temeridad y malicia en el accionar de la demandada, pues la supuesta injuria en realidad fue un “despidió en masa”

 

En este marco y según el magistrado de la causa, si bien no se adentró a resolver el “fondo” del expediente y los pormenores denunciados por la parte actora, sí entendió, que no resolver de manera expeditiva implicaría un peligro inminente de sufrir un daño irreparable, pudiéndose advertirse claramente por el carácter definitivo de la decisión rupturista de la patronal, que se perfeccionara en el contexto de la emergencia pública aún vigente. Pues, como consecuencia del despido cuya nulidad se pretende, el trabajador se encontró privado de su fuente de ingresos y sin posibilidad de procurarse, en lo inmediato, de un nuevo trabajo.

 

También sostuvo que la misiva remitida por la patronal no constituye una expresión suficientemente clara de los motivos en que se funda la ruptura del contrato. Ello significaría “que aún en un proceso ordinario la injuria invocada resulta insostenible dada la vaguedad y ambigüedad de la comunicación”, esto es, dado que la empleadora no habría señalado concretamente cuáles fueron los incumplimientos a las disposiciones, consignas y tareas indicadas por los superiores, que permitiera identificar los incumplimientos del trabajador.

 

De ese modo, no configurándose los requisitos esenciales en la misiva que permitan identificar los hechos imputados, solo correspondió considerar la decisión rupturista como injustificada. Ello en tanto, la comunicación patronal viola de modo evidente la carga de suficiente claridad que debe reunir para justificar el distracto (art 243 LCT), y por ende, al no resultar un despido con justa causa resulta operativo lo dispuesto por el Dto 329/2020, es decir, que el despido resuelto deviene nulo y con ello surge la obligación de restituir al trabajador en las condiciones en que se encontraba al momento del distracto.

 

Pero hay más.

 

El fallo, no solo se acotó a la nulidad del despido, y es aquí otra cuestión novedosa de este veredicto, y es el análisis que realiza el juez respecto del periodo vacacional que transitaba el trabajador en plena pandemia.

 

Si bien el actor fue comunicado de su período de descanso anual en octubre de 2019, el magistrado entiende que por efecto de la aislamiento social y obligatorio, el período de vacaciones no había comenzado su curso. Ello porque precisamente la pandemia que se intenta enfrentar disponiendo el ASPO impide al trabajador gozar del descanso querido por el ordenamiento, el que se ve interrumpido por la dispensa de concurrir a los lugares de trabajo dispuesta por el P.E.N., con goce íntegro de los salarios, situación además contemplada en el art. 6 de la resolución 276/2020 del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

 

Ello, también es advertido por Sebastián Serrano Allou al sostener que “la OIT en consonancia con esto indica que los empleadores no deberían exigir unilateralmente a los trabajadores que utilicen sus vacaciones anuales durante medidas como el ASPO, esto con base en el Convenio 132 (sobre las vacaciones pagadas) que dispone que el empleador debe establecer las fechas previa consulta con el trabajador, pero también teniendo en cuenta, además de las exigencias del trabajo, las oportunidades de descanso y distracción del trabajador en los casos en que se habían asignado las vacaciones con anterioridad a que se pudiera pensar en el ASPO, y mucho más cuando se las quiere otorgar durante el mismo, debe considerarse que la situación generalizada las suspende o hace imposible considerar que el trabajador estuvo de vacaciones mientras dure la situación iniciada con el DNU 297/2020”. Y cita, “La finalidad de las vacaciones es distinta de la que motiva la protección legal de la enfermedad: la ley busca que el trabajador, sano y en condiciones de trabajar, disponga libremente de algunos días por año para descansar física y mentalmente, para disfrutar plenamente de la vida familiar y para su esparcimiento en general”. Por tal razón, el juez concluyó admitiendo la postergación de dicho cumplimiento, sin privar por ello al trabajador de su derecho.

 

En síntesis, el dictado de este fallo no solo sigue con la misma línea que el de la Ciudad de Buenos Aires en relación a la reinstalación de los trabajadores que fueran despedidos después de la entrada en vigencia del Decreto de Necesidad y Urgencia 329/2020, sino que también el magistrado se atrevió a resolver aristas que van un poco más allá. Por un lado, desestimando la “causal” del despido, y por otro, analizando pretorianamente la licencia vacacional otorgada en pleno aislamiento social, pese a haber sido comunicada en octubre de 2019, lo cual nos dirime cuestiones que ya venían siendo objeto de debates doctrinarios desde el 20 de marzo pero sin tener precedentes judiciales desde entonces.

© 2020 Sitio creado por Barzza