Gastronomía y nuevos modelos de negocio

 

Por el Dr. Esteban Elustondo – Abogado en ASB Abogados

El modelo de negocio hasta ahora planteado en torno a las cadenas gastronómicas de distinta envergadura se circunscribe principalmente a un modelo de franquicias, el cual contempla minuciosamente el modo en que el franquiciado habrá de desempeñarse dentro de la relación contractual que ha entablado con el franquiciante.

Ese tipo de contratación apunta a lograr, no sólo que el franquiciante podrá controlar que la explotación se llevará adelante fielmente, sino también garantizarle al propio franquiciado un vínculo sólido y duradero que le permitirá en un plazo determinado (o no) recuperar la inversión destinada a la instalación del local gastronómico.

 

En la actualidad los locales de cientos de metros cuadrados, equipados con las herramientas y recursos humanos necesarios para la atención de los clientes, dejan de ser indispensables para el posicionamiento de una marca o producto. Ello, toda vez que el avasallante avance de las modalidades de take away y venta a través de aplicaciones móviles aumenta exponencialmente el caudal de ventas por dichos canales, sin requerir de un vistoso local.

 

El panorama descripto se vio exacerbado a raíz del fenómeno COVID-19 al vedarse la apertura de los locales para recibir comensales pero habilitando la actividad por medio de delivery y take away.

 

Estas circunstancias nos han enfrentado a un nuevo paradigma en el que es necesario virar a un modelo de negocio más ágil y dúctil a amoldarse, tal vez orientado exclusivamente al take away y delivery, prescindiendo de la inversión y tiempo que implican la instalación de un local comercial tradicional, a la vez de no precisar de la estructura de recursos humanos que requiere un restaurante tradicional.

 

Entendemos que las necesidades que el modelo de negocio debe cubrir contractualmente son distintas a las que hallamos en una franquicia y por lo tanto hemos trabajado con nuestros clientes en un traje a medida que permite mayor versatilidad para ambas partes (antes franquiciante y franquiciado), focalizando los esfuerzos en: 1) Mantener la excelencia de los productos que los clientes reciben; 2) Aumentar del caudal de ventas; 3) Reducir costos de instalación; y 4) Reducir costos de mantenimiento y contingencias laborales.

 

De esta manera, por ejemplo, no sería necesario que un reconocido restaurante de Puerto Madero pudiera tener una boca de venta de sus productos en Caballito, Las Leñas o Punta del Este, ello, con costos significativamente menores.

 

Desde ASB, referentes en el asesoramiento a empresas del rubro gastronómico, redoblamos nuestros esfuerzos a fin de inmiscuirnos en la actividad de nuestros clientes, presentándoles nuevas soluciones a los paradigmas que como empresarios deben enfrentar.

Para mayor información y asesoramiento, no dude en comunicarse con nosotros.

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