Gratificaciones extraordinarias por egreso e impuesto a las ganancias

Un nuevo antecedente judicial trae a colación los aspectos impositivos en torno a las Gratificaciones Extraordinarias por Egreso

Por el Dr.  Ernesto Sanguinetti - Socio Director ASB Abogados

Un nuevo antecedente judicial de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (Bortolotto, Néstor Jorge c. Massalin Particulares SA s/ otros reclamos, Sala X CNAT) trae a colación los aspectos impositivos en torno a las Gratificaciones Extraordinarias por Egreso.  He comentado con anterioridad al fallo “Bogado, Ricardo E. c. Citibank s/ diferencias salariales" (CNTrab., sala VII del 21/12/2018, donde con idéntico criterio resolvió que las Gratificaciones no se encuentran alcanzadas por el Impuesto a las Ganancias

En el caso, la empresa Massalin Particulares S.A. con motivo de un acuerdo de extinción del vínculo de trabajo en los términos del Art. 241 de la L.C.T., procedió a retener sobre la gratificación por egreso, el impuesto a las ganancias, considerando como base no imponible los montos equivalentes a la indemnización por antigüedad calculada en los términos del Art. 245 L.C.T.  conforme al criterio del fallo “Vizotti c. AMSA” (es decir considerando exento del impuesto la indemnización por antigüedad hubiere correspondido de considerar como base de cálculo el mejor salario devengado hasta el 67% del mismo o el tope convencional, el que resulte mayor) 

La sentencia determinó que, aun cuando el contrato de trabajo se hubiese extinguido por la voluntad concurrente de ambas partes, la “gratificación por desvinculación” no estaba alcanzada por el impuesto a las ganancias, condenando a la empresa a efectuar la devolución de las retenciones por impuesto a las ganancias a favor de su ex dependiente

Afirmó “Memoro que el art. 20 inc. i) de la ley 20.628 excluye la aplicación del impuesto en cuestión a las indemnizaciones en los casos de despido.[-] Ello es así ya que este agravamiento no constituye técnicamente “ganancia” por no reunir los requisitos de periodicidad en la frecuencia del ingreso, permanecía en la fuente que lo produce y habilitación (conf. Art. 2° inc. “1” ley citada) al no darle continuidad al contrato de trabajo y proceder a su fin. Del modo señalado destaco que la demandada efectuó una retención no admitida ya que así lo prescribe expresamente el art. 131 de la LCT: pues no se trata (el impuesto en cuestión) de una obligación fiscal a cargo del trabajador

 

 

Asimismo el Tribunal resolvió que “Frente a la diversidad de supuestos extintivos de relaciones laborales, incluidos los denominados retiros voluntarios”, y hasta si se quiere, las conocidas “renuncias negociadas” (sin eludir a su validez) que dan lugar también diversas indemnizaciones, frente a un texto legal que solo exime de tributar el supuesto de antigüedad acumulada por el trabajador en el empleo a los efectos de cálculo de la indemnización prevista por el art. 245 LCT, cuando además se verifican situaciones en que los empleadores, frente a la extinción del contrato de trabajo, abonan a sus dependientes sumas mayores a los que legalmente corresponden, o sea como resarcimiento o como gratificación con motivo del cese, lo resuelto por la Corte Suprema de justicia de la Nación (“De Lorenzo, Amalia B. (TF21.504) c. D.G.I” (D..1148, LXLII, del 17/06/2009), “Cuevas, Luis M. c. A.F.I.P.-D.G.I.s/ contencioso administrativo” (Fallos: 333:2.193, del 30/11/2010, “Torres, María J. c. RCI Argentina Inc” (del 15/03/2011), viene a poner un final correcto, a un criterio fiscalista que, sobre la base de discutir si correspondía o no la exención en función del concepto resarcitorio, de su monto y de su origen (motivo de la extinción), justificaba una interpretación analógica de la norma, con una finalidad recaudatoria que prescindía de la inexistencia de hecho imponible, pues con la extinción de contrato de trabajo no se verifica permanencia de la fuente que lo produce, ni se genera hacia el futuro renta”

 

Recordemos también, que con motivo del antecedente “Negri Fernando Horacio c. En A.F.I.P.-DGI”, de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (15/07/2014), se dictó la circular 4/2016 de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que dispone “...el pago realizado en concepto de gratificación pro cese laboral por mutuo acuerdo —normado en el art. 241 de la Ley de Contrato de Trabajo—, no se encuentra alcanzado por el impuesto a las ganancias”,  normativa que aun se encuentra vigente, resultando que es aceptable entender que en la materia no corresponde analizar el planto de manera diversa a la que se propugna en otros ámbitos en tanto la cuestión de fondo necesariamente precipita sobre el núcleo obligacional del contrato de trabajo.

 

Es importante destacar que el antecendente jurisprudencial en análisis,  se determinó en el marco normativo previo a la reforma tributaria (Dic/2017) que a instancias de la L. 27.430, implicó una clara voluntad legislativa de “gravar” estas gratificaciones, estableciendo en el Art 79  “Sin perjuicio de las demás disposiciones de esta ley, para quienes se desempeñen en cargos directivos y ejecutivos de empresas públicas y privadas, según lo establezca la reglamentación quedan incluidas en este artículo las sumas que se generen exclusivamente con motivo de su desvinculación laboral, cualquiera fuere su denominación, que excedan los montos indemnizatorios mínimos previstos en la normativa laboral aplicable. Cuando esas sumas tengan su origen en un acuerdo consensuado (procesos de mutuo acuerdo o retiro voluntario, entre otros) estarán alcanzadas en cuanto superen los montos indemnizatorios mínimos previstos en la normativa laboral aplicable para el supuesto de despido sin causa”

 

Por su parte el Decreto 976/2018, reglamentó la cuestión, estableciendo que se encuentran gravadas las gratificaciones por egreso, en los siguientes casos.

 

  1. Hubiera ocupado el trabajador de forma efectiva, continua o discontinua, dentro de los DOCE (12) meses inmediatos anteriores a la fecha de la desvinculación, cargos en directorios, consejos, juntas, comisiones ejecutivas o de dirección, órganos societarios asimilables, o posiciones gerenciales que involucren la toma de decisiones o la ejecución de políticas y directivas adoptadas por los accionistas, socios u órganos antes mencionados;

  2. Su remuneración bruta mensual tomada como base para el cálculo de la indemnización prevista por la legislación laboral aplicable supere en al menos QUINCE (15) veces el Salario Mínimo, Vital y Móvil vigente a la fecha de la desvinculación.

 

En conclusión, considero que una adecuada práctica empresaria implica reconocer que  -pese a los antecedentes judiciales señalados - corresponde retenerse Impuesto a las Ganancias cuando de forma estricta la situación encuadra en las previsiones del Dec. 976/2018 antes descriptas

 

Como excepción, la empresa podrá determinar no retener, pero en tal caso deberá el trabajador expresar de forma clara su voluntad en ese sentido en el acuerdo, y preverse una cláusula de responsabilidad. Desde ya que tal previsión, no reduce ni exime de responsabilidad al empleador, en caso de alguna inspección de la autoridad de aplicación, debiendo asumir la empresa la defensa por incumplimiento a los deberes como agente de retención.

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