Lo que nos exige este momento

Por el Dr. Lucas Battiston, Socio Director de ASB Abogados

El Poder Ejecutivo ha dictado una enorme cantidad de normas desde el inicio de la pandemia, no sólo en materia sanitaria sino también en otras diversas cuestiones. Desde lo más elemental y en teoría necesario, el aislamiento obligatorio, hasta cuestiones relativas a las relaciones laborales que será el objeto de este comentario. Todo esto lo ha hecho frente a la inusitada parálisis del Congreso Nacional que durante la mayor parte del tiempo se dedicó a cuestiones menores, para luego abocarse a proyectos que pareciera que no terminan de entender la dramática realidad que vivimos.

Las normas que el Poder Ejecutivo ha dictado en materia de relaciones del trabajo podrán gustar mas o menos. Ahora bien, independientemente del acierto o desacierto de las mismas, se aprecia que persiste una mirada centralista y una intención de “control” que resulta ciertamente inconveniente para este momento.

 

Así, tomemos por ejemplo la resolución 397/2020 que dictó el Ministerio de Trabajo de la Nación. La misma básicamente dispone que en caso de suspensiones y consiguiente rebaja de salarios en los términos del art. 223 bis LCT, se deberá realizar la presentación en el Ministerio para obtener su homologación. Establece asimismo que dependiendo de las condiciones de dicha rebaja, esta homologación podría ser automática o previa convocatoria a audiencia con el Sindicato. Pese al texto de la norma, la realidad a la que asistimos es que las presentaciones que han efectuado las empresas al respecto permanecen en la gran mayoría de los casos sin respuesta por parte del Ministerio. Es perfectamente entendible que esto suceda ya que no existen recursos materiales y humanos suficientes como para dar cauce a la infinita cantidad de presentaciones que debe estar recibiendo el Ministerio desde el comienzo de la pandemia.

Es evidente que la resolución 397/2020 fue dictada bajo la mirada tradicional que sobre la materia laboral persiste en nuestro país en cuanto al centralismo de las decisiones. Ahora bien, esa mirada conspira en este momento contra el más mínimo objetivo de eficacia.

Tenemos entonces una inmensa cantidad de empresas que ha realizado presentaciones sobre suspensiones, modificaciones salariales, modificaciones de jornada, etc., y no han recibido respuesta alguna. Todas ellas medidas que, en la teoría, deberían implementarse luego de recibir un pronunciamiento por parte del Ministerio pero que el momento actual no permite. Las empresas necesitan soluciones ahora y lo único que obtienen por el momento es silencio e incertidumbre.

 

Aún partiendo de una visión rígida de las relaciones laborales, hubiese sido mucho más eficaz que el Poder Ejecutivo dictara la norma estableciendo directamente las condiciones bajo las cuales podrían instrumentarse las modificaciones salariales, en la jornada o suspensiones sin la necesidad de intervención del Ministerio de Trabajo. El momento lo ameritaba. Y hubiese sido aún más deseable que se aprovechara el momento para instrumentar nuevos acuerdos son los Sindicatos en relación a modalidades de trabajo (avanzando en el teletrabajo más allá de la pandemia), cuestiones de jornada (como instrumentar bancos de horas), flexibilidad en los beneficios (ampliando la base de formas de retribución y avanzando a sistemas menos rígidos) y muchos otros temas. Para peor, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de la Provincia de Buenos Aires dictó en fecha 14 de mayo la resolución 169 en virtud de la cual ningún empleador puede despedir (esto ya estaba prohibido hasta el 31 de mayo por el decreto 329/2020), suspender, modificar la jornada sin la sustenciación previa de un procedimiento preventivo de crisis. ¿Resulta admisible el dictado de esta norma a casi 60 días de iniciado el aislamiento preventivo y el parate casi total de la economía? ¿Es lógico pensar que un empresario que no tiene ingresos deba esperar para tomar medidas a transitar un proceso que ni siquiera se puede impulsar realmente porque quien debe “controlar” esta desbordado?

Es el momento de descentralizar la negociación. Dejar de pensar en que todo debe pasar por el “ojo” de la Autoridad Administrativa ya que ello no sólo es inconveniente sino también imposible.

 

El actual momento nos exige mirar los problemas desde otro lado. Cambiar el paradigma. El mundo ya no será como antes y la velocidad de estos cambios será cada vez mayor.

 

La situación requiere que los actores sociales den un paso al frente y demuestren que están a la altura de las circunstancias. Ojalá todos aprendamos de esto y, parafraseando aquel dicho que se atribuye a Japón, al final de este duro momento podamos decir que “crisis es oportunidad”.

© 2020 Sitio creado por Barzza