Implicancias en el contrato de seguro del automotor particular y flota

Por el Dr. Alejandro Lareo – Socio ASB Abogados

Ante algunas consultas recibidas, comentamos con Uds.  la posibilidad e implicancias de no pagar el seguro automotor por cuestiones de economía personal.

Resulta ineludible entender que con motivo del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, se ha restringido notoriamente la circulación de vehículos afectando a los particulares como asimismo a las flotas de empresas. La inquietud que surge entonces es: ¿se debe o no pagar la cuota del seguro ante la desaparición o disminución del riesgo asegurable?

 

Cabe analizar entonces cómo se compone la cuota del seguro, es decir qué es lo que pagamos por un escenario de riesgo previo al aislamiento obligatorio y cuánto debería pagarse en un escenario de riesgo considerando el aislamiento obligatorio. Resulta evidente que, durante lo que dure el aislamiento, las contingencias para las compañías de seguros bajan sensiblemente, como así también el costo de reaseguros, gastos, previsiones, mediaciones, presupuestos, talleres, etc. Esto debería implicar una disminución en la prima o, dicho de otro modo, del precio que pagamos como asegurados.

 

No cabe ninguna duda  que la severa restricción en la circulación de vehículos disminuirán los gastos de las compañías de seguros al menos en lo que hace al pago de siniestros. La actual legislación sobre el tema posee diferentes resortes para reclamar y llegar a un justo precio. Sin entrar en discusiones doctrinarias sobre fuerza mayor, enriquecimiento ilícito, equidad, abuso del derecho, teoría de la imprevisión o del esfuerzo compartido (todas situaciones que podrían plantearse desde el punto de vista contractual y con base en el Código Civil y Comercial), ya la ley de Seguros 17.418 prevé esta situación en su art. 34 (segundo párrafo): “Cuando el asegurado ha denunciado erróneamente un riesgo más grave, tiene derecho a la rectificación de la prima por los períodos posteriores a la denuncia del error, de acuerdo a la tarifa aplicable al tiempo de la celebración del contrato.

 

Lo expuesto en dicho artículo impone a las claras que cuando el riesgo ha disminuido, el asegurado tiene derecho al reajuste de la prima por los períodos posteriores, de acuerdo a la tarifa aplicable al tiempo de la denuncia de la disminución.

 

En este contexto, es recomendable que las compañías aseguradoras evalúen un plan de contingencia con sus asegurados, otorgando la posibilidad de reacordar, transitoriamente, el valor de la prima del seguro contratado;  y para el asegurado, por su parte, resulta recomendable que se evalúe esta situación y se realicen los planteos correspondientes.

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